Si bien es verdad que algunos psicofármacos son valiosos para el tratamiento de ciertos problemas mentales, no lo es menos que solo se deberían aplicar, de forma puntual, en problemas graves, en los que la persona está muy alterada y a dosis y tiempo limitado; dado que aun hoy, a pesar de lo que puedan decir los psiquiatras, no se comprende bien la forma en que actúan los psicofármacos y a causa de los muchos efectos secundarios que tienen a corto y a largo plazo. Estos últimos son los más peligrosos puesto que pueden aparecer una vez terminada la medicación, cuando el daño ya está hecho y ya no es posible adoptar una medida de sentido común como es interrumpir la medicación. Estos efectos tardíos pueden ser graves y afectar de forma permanente a la persona. Por el contrario la terapia cognitiva puede aplicarse a todo tipo de problemas, por graves que sean, y además tiene efectos duraderos, una vez finalizada.
La terapia cognitiva tiene ventajas indudables sobre la psicofarmacología, en primer lugar su efectividad es comparable y a veces mayor en la terapia cognitiva, como en el caso de problemas de ansiedad y depresión, por otra parte no tiene efectos secundarios ni a corto ni a largo plazo.
El psicofármaco deja de actuar cuando se deja de administrar mientras que la terapia cognitiva, una vez finalizada, tiene efectos duraderos a lo largo de toda la vida.
Muchos psicofármacos pierden efectividad o pueden crear adicción, después de algún tiempo de tomarlos, la psicoterapia cognitiva no. Por esto no es solución tomar un psicofármaco toda la vida, porque deja de ser efectivo y perjudica el funcionamiento del cerebro.
Las únicas desventajas de la terapia cognitiva son que no funciona si el cliente no se implica a fondo y que en algunos casos tarda algo más en hacer efecto; pero esto no implica que deba mantenerse largo tiempo, en general para los problemas más graves pueden bastar seis meses y para los menos graves mucho menos.
Para una visión seria y científica sobre los psicofármacos puede consultarse el libro de la psiquiatra británica:
Moncrieff, J. (2013). Hablando Claro: una introducciόn a los fármacos psiquiátricos. Barcelona: Herder.
O la página web de la misma autora:
Para conocer más acerca de la terapia cognitiva véase el libro de la psicóloga Judit S. Beck:
Beck, J. S. (2000). Terapia cognitiva. Conceptos básicos y profundización. Barcelona: Gedisa.

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